
Escalofríos recorren la piel y despacito la atraviesan entrando en un universo de sensaciones inexplicables. El cálido momento incita a querer otro nuevo porque al terminar ese pequeño instante la soledad invade cada parte del ser, y desolado se queda allí sentado echando de menos todo lo grande que se fue. Momentos que se comparten y no se pierden porque grabados van quedando en un rincón donde cabe espacio para mucho más. A cada lado uno distinto pero conectados por los mismos instintos, irracionales, sensacionales, impresionantes, volando por el cielo con los pies surcando lejos del suelo, se elevan y, la vida en esos momentos es de lo más bella. Recuerdos que se sienten después con la misma fuerza o quizás con mucha más, echándolos de menos esperando volver a sentirlos otra vez, arden por dentro y no dejan de ser de nuevo esos momentos compartidos los que me dejan a morir.