
No hay mejor lugar, ni mejor momento que este en el que estoy en el silencio de mi soledad para escribir y decir que en esta habitación me rodean y abrasan todas las ganas que tengo de estar a tu lado. Te echo de menos, y ni las ganas de verte ni de sentirte cerca tienen la fuerza suficiente para que en un segundo aparezcas, como por arte de magia, y rodees con tus brazos con mucha fuerza todo mi cuerpo, este cuerpecito mío que siente que ha nacido para ser sólo tuyo. Regalo perdido cada vez que no estás, por más que intento entenderlo no comprendo nada. Sentimiento tan real que me pierde cuando no logro saber lo irracional que resulta ser. No soy yo sin ti y, sin ti, falta una parte de mí. A tu lado estoy completa como piezas de mecano encajadas y formando una figura casi perfecta. A tu lado tengo la fuerza para sentir que soy la verdadera, y en ese estado, confundirme con la realidad de un mundo en el que todo se mezcla. Las ansías de vivir crecen con habilidad, sin necesidad de mucho más, porque lo más grande surge de lo más bello que tiene tu persona, esa simplicidad que sin pedirle nada me lo da todo. Mi corazón late fuerte marcando el ritmo de una canción, una de pasión y amor, como la música misma, sonando hacia fuera desde mi interior. Y qué hago aquí sin ti, te echo de menos. Esperando de nuevo que llegue la hora de estar a tu lado otra vez.
Para la mejor persona que tuve la suerte de cruzarme en el camino que recorro en esta vida y me acompaña, mientras seguimos juntos, recorriendo nuestros días.





