SENSACIONES


El reflejo de la luz del sol sobre el mar a primera hora de la mañana deja un destello constante en la mirada, no se borrará a lo largo de este hermoso día en el que todo empezó como en un cuento, lleno de sensaciones. El silencio de las montañas detrás de la ciudad que empieza a despertar. La brisa fresca que acaricia la piel brindando un ligero y agradable escalofrío. El sonido de la sirena de una ambulancia se pasea por las calles y se va alejando lentamente. El ruido se va acelerando con los comercios al abrir sus persianas para empezar la jornada. Un pájaro atraviesa el cielo despistado en mitad de la nada pero no percibe lo que pasa, va a su aire, surcando ligero y, como no, verlo es envidiable. Las nubes de algodón hoy no quisieron tener presencia pero no se las echa en falta en esta mañana tan hermosa. El recuerdo de una mirada se presenta en la memoria y al instante la soledad acaricia toda tu persona, entre sombras ese recuerdo se borra, hay que salir corriendo porque, a pesar de esta hermosa mañana, las obligaciones llaman, pero cuántas ganas de emprenderlas después de sentir que la vida por sí sola emana. Todo eso y mucho más que se escapa pasó en tan sólo unos segundos y, con la mejor de las sonrisas lo brindó la vida, un mundo de sensaciones, descubrirlas es como una aventura mágica.

IN-SANO



La ciudad bajo mis pies con una de las vistas más privilegiadas, casi perfecta y de aspecto bello, tendría que ser el mejor momento. El silencio en el aire y, un susurro que habla constante de la libertad y de la forma de pasar por la vida, habla de elección, yo dudo de eso con mi humilde respeto, elegimos o sobrevivimos? El sabor descabellado de ese otro que está al otro lado, una fuerza casi animal que se pierde al instante en el que la maldita razón siempre habla, por qué no te callas! El odio entra en mi ser por no querer estar en el lugar al que no te crees pertenecer, la pasión me engaña, me envuelve, me enloquece, lleva por nombre querer ser amada. Todo pasa en segundos y de puro corazón el instinto me maltrata, sucedió lo que al no buscar, buscaba. De un pensamiento inocente a una verdad real, una línea delgada se traspasa y de la imaginación, el deseo, las ganas, el querer, el necesitar, el por qué no poder, el tener que huir, el escapar, el salir corriendo de algo que da vida en todo este ser que tiene sed de descubrir a los de su misma calaña. El alimento del alma, una mirada malvada, con su hechizo me condena y me pierdo en su momento de esta forma tan in-sana, la moral es pura mierda, nos encierra, no nos deja, siempre nos marca. La conclusión de todo ello no tiene fondo, no lleva consigo a nada. Me quedaré mirando el cielo esta noche que está tan clara, las estrellas brillarán por mí y no me pedirán nada, fueron meras espectadoras y se ríen ahora que yo lloro en mi almohada por esta maldita moral que encuentro tan asquerosamente in-sana. No soy mía, eso lo sé, soy de quién me puede, y el sentir ese latido tan fuerte como si en mí entrará es el momento perfecto del que nadie saldría corriendo ....pero si con la imaginación lo veo todo claro quizás esa pequeña línea delgada algún día se quede alejada.

DESEO

La dulzura te envuelve en ese manto delicado mientras vistes el día de palabras cargadas de sonidos que susurrados al viento no se pierden distantes ni se quedan en cualquier esquina. El reflejo de tu propia sombra se moverá con la misma elegancia y energía tras tus pasos y, caminarás, y caminas, vas sin prisa, no te detienes, ahora te vi pasar, creo que es el momento y, si me agarro en este fragmento de mi tiempo? Llego a ti con mi forma de mariposa, el aleteo sutil me lleva sin prisa, me aposento de cuclillas y no pierdo el equilibrio, me concentro en ello, busco el lugar perfecto, quizás el mejor será cerca de tu mejilla. Todo se sucederá en este día, en uno sólo, en el que como mariposa perderé la vida. Tu fragancia me va embriagando, tu presencia me contamina, el silencio nos envuelve, tú me sientes, te detienes, me miras, al verme comprendes que no quiero irme y necesito quedarme cerca en este día. El sonido de tus pasos vuelve a avanzar, marcamos el ritmo con los latidos de nuestros corazones que empiezan a sintonizar, el mismo latido, se entremezcla, todo en uno, acompasados este ritmo adquiere mucha más fuerza, tum tum-tum tum, el pulso se acelera. Crece una nueva sensación, el deseo empieza a arder fervoroso, las ganas de hacerte el amor invade toda mi vida, esta vida que me queda en este gran día. Necesito que te detengas, no paras, en ello no reparas, tus manos continúan en su movimiento perdido en el espacio en el que avanzas, yo las miro, mientras, sin pensar las necesito. La brisa respira y yo sólo en mis adentros deseo escuchar tus suspiros, perdiendo la noción del tiempo, del viento, de movimiento, del momento, posándote en mí con suaves, lentos y dulces gestos, adentrando en mi cuerpo, en todo mi universo, lo deseo, en este preciso momento, tum tum-tum tum, con locura, sin palabras, con tu sudor resbalando sobre el mío, tu piel pierde su aspecto, se fusiona sin más con las formas a las que te llevo, maldita sea, pero mi cuerpo no tiene peso. En un micro instante me despisto, mis alas pierden fuerza, el viento me lleva, no te das cuenta, tus pasos continúan, yo me quedo con tu recuerdo. La luz de mi vida se apaga igual que la del día, miro el sol que pretende marcar los límites de aquello que parece ser infinito, dulce va cayendo, que ironía, se adentra despacio, cálido, pornográfico y descarado, suda, se deshace, resbala sobre el mar, se pierde entre sus aguas, el silencio nace y extasiado se deja abandonar en la profundidad de su humedad. Mientras, mis pestañas aletean con el mismo movimiento de aquello que fue mi ser, el peso que tenía incrementa, siento los huesos entre las entrañas y la carne que ahora ya no necesito, de repente, sin más, surge de la nada, luego, muero, ya soy humana. En silencio aquí arrinconada, desnuda y sola, el deseo me ha perdido y no llegué a nada. Abrazada al suelo beberé de la tierra y adentrándome en ella viviré en este tormento que con tanto fervor se quedó dentro. Todo era deseo.

EL TIEMPO

El tiempo, un gran elemento, viaja por la vida mientras camina en círculos por la agujas de un reloj, tic-tac tic-tac, los segundos no respiran, en los minutos no hay tregua y las horas pasan volando, 1,2,3,4,5,6 ó 7...., parecen muchas pero no son casi nada, por no decir nada, alimentan la esperanza, la ilusión y las ganas de volver a tenerlas, quizás lo que uno quisiera es retenerlas, quién pudiera agarrarlas.... En ellas, en esas horas, las palabras van sobrevolando mientras navegan por las hondas del sonido hasta llegar a los oídos, entran despacito por los tímpanos atravesando todos los obstáculos posibles, el ruido, el barullo, el alboroto, finalmente llegan a su destino y, no fueron las palabras lo que realmente importaron si no todos esos silencios en los que el pensamiento hablaba, eso no llegó nunca al paso siguiente que tocaba, atravesar la garganta, surcar por los mares de las cuerdas vocales y convertirse en palpables. Vanos momentos en los que no se sabe qué sucedió, algo grande, algo pequeño, en qué quedó. Tic-tac tic-tac, el espacio es infinito, en constante movimiento, a veces algo maldito, me llena, me desborda, me puede, tic-tac tic-tac, mi corazón se rompe, palpita, lo hace fuerte, fuerte y lento, lo hace alto, alto y claro, la locura entra y la razón se pierde, por suerte, nadie lo escucha, dulce secreto, quizás amargo, en este tiempo en el que no sucedió nada, al menos nada en concreto. Para qué perder la noción del tiempo si luego el tiempo no quiere detenerse. El tiempo, ese gran elemento, no necesita ni de ti ni de mí, tan sólo somos sus viajeros, quizás sin equipaje todo sería mucho más llevadero...El tiempo, inevitable elemento el tiempo, nos envolvió en un cálido abrazo por tan sólo unos mini segundos. El tiempo seguirá circulando y tú y yo tendremos que saber aprovecharlo.

TU GUITARRA, MI VOZ

Ese descabellado, desairado y encadenado punteado de tus dedos en la guitarra se entremezcla sutil y se reparte en el espacio desde el silencio más absoluto, vagando distante en el tiempo que nos sucede, pasa deprisa, tan deprisa, que cuando todo termina siento las ganas, esas ganas ya tan inmensas de quererlo, todo, otra vez, tan cerquita de mi alma.
El sabor de esos colores de las gargantas surcando entre las emociones, casi sin importar las palabras. Ese sencillo brillo que circula entre las cuerdas ya tan rodadas dicen todo en unos segundos, aunque tampoco hablan de nada y, sin quererlo, se van quedando en mi corazón anclados, no empalagan. Tanto tiempo navegando por el mundo sin rumbo fijo y, en la distancia, se encuentran en un punto inexacto esas esencias que atrapan y, cuánto tuvieron que ver esas cuerdas finas que me dejaron descubrir por dónde andabas, hasta cuando, no lo sé, pero desde el interior una vocecita canta, alimento perfecto para mi alma. Enloquecer con esa pasión inexacta que permite volar entre las poquitas horas en las que me acompañas, porque en la música, que nunca ha sido ciencia exacta, todo se queda, nada pasa y, en el paso de ello algo brota, como la mejor de las esperanzas, uno se siente arropado por otro que ni tan siquiera sabe que le ha dejado el alma, aunque sea sólo por un instante, esa sed de vida saciada.

Tu guitarra, mi voz y mi alma, unidos al mundo con la mejor de las esperanzas, tus destellos brillantes con esas manos que tan bien bailan, sutiles, sobre esas cuerdas, las cuerdas de tu guitarra. El deseo nace y con cierto aire de aparentar no querer nada del interior va creciendo algo que la razón no calma, todo se alborota, pierdo las botas al correr tan deprisa, me quedo allí descalza, con esa alegría inmensa de saber que el músico no es persona si no un ente volátil que nadie atrapa, libre, con el viento, libre, siempre por dentro. Algo brota, todo lo que uno no quisiera que pasara, ser agarrado por algo que, tarde o temprano, quizás mata. Mientras, el dulce veneno va circulando entre las cuerdas de mi garganta y, al escuchar las notas de tu guitarra, todo se convierte en el momento perfecto que de una vez a la otra nunca acaba.

Tu guitarra, mi voz, tu voz y mi guitarra, haciendo el amor entre las notas y musicalmente sintiendo muchas cosas, todo para ser como el mejor de los.........me lo callo, no lo digo, mejor imagina, porque el que no lo haya podido sentir no entenderá nada.

POR SUPUESTO



Esta claro que en un momento de oscuridad la luz se puede percibir, allá al fondo de ese pasillo, estrecho, en el que ni siquiera el aire quiere entrar.
Esta claro que en un momento de crisis todo pasa y a partir de allí sólo se puede esperar que las cosas vayan hacia arriba.
Esta claro que en un lugar en el que cada uno va a la suya todos tienden a convertirse en egoístas.
Esta claro que todo pasa por algo y, de todo lo que pasa no queda otro remedio que aprender alguna cosa.
Esta claro que después de una gran lluvia el arco iris lo pueden llegar a ver algunos.
Esta claro que nacemos y morimos pero el recorrido de lo uno a lo otro pasa por la vida.
Esta claro que van a suceder un montón de cosas y muchas de ellas irán ajenas a la voluntad.
Esta claro que el sol volverá a salir y yo seré la primera en estar allí.
Esta claro que te echaré de menos pero sé que he ganado mucho por haberte conocido.
Esta claro que nos volveremos a ver,
Esta todo claro, por supuesto!!

A mi niña Montse y por todo lo que hemos pasado últimamente. Para todos los que hoy sufren todo esto de la crisis en sus trabajos y a raíz de eso conocen la humanidad o lo inhumano de los que les rodean. A todos ellos, por supuesto!!

EL CAFÉ - I


El olor del café me condujo sin más a querer entrar a ese lugar. El sol en la calle brillaba como el que más en esa mañana tan espléndida en la que la alegría no tenía razón de ser en mi interior, pero aún y así, estaba allí agarrada a un cacho de un pulmón para que con el tintineo de mi caminar no se fuese a caer y quedar lejos de mí. El garito era bonito, con un encanto singular, los camareros muy simpáticos, con cara de cansados pero sus sonrisas no faltaban en su rutinaria pregunta a la clientela, qué tomará? Poca luz, con ventanas de madera y en su exterior unas rejas barrocas que le quitaban el sabor a cárcel, roídas por la lluvia y el frío o, quizás, tan solo un elemento decorativo más dándole ese toque desairado. De repente entró, le miré, no me vio, menos mal, escondida como si detrás de una tacita de café no se me pudiese ver mi corazón empezó a palpitar a mil. El humo del cigarro envolvía todo mi alrededor y las caladas aunque deseadas no me apetecían en absoluto, mi cuerpo es sabio, lo rechazaba pero mi mente tonta continuaba con ello. Cogí la tacita, el café estaba exquisito, no defraudaba ese buen olor que con mi olfato pude saborear antes de entrar. Levanté la cabeza para volver a mirar, ya no estaba, se fue, yo le había visto antes o fue sencillamente un déjà vu, como si le conociera. Me quedé un rato más allí sentada y después marché, el olor de ese café me acompañó el resto del día, creo que volveré a ese lugar.