AL LLEGAR A CASA



Llegas al atardecer con los últimos rayos de sol calentando tu espalda. Puedes dejar en la calle la bicicleta que te regala esos paseos hermosos por la ciudad y, mientras paseas sobre ella, ves miles de fotografías que se podrían plasmar en el instante en mitad de su silencio diciendo algo constante. Sin embargo, después de un día en el que todo ha parecido maravilloso, entras en casa y sientes el frío en los rincones más escondidos, miras, buscas, tratas de entender en qué estado te has quedado porque todos tratan de no hacerte daño y, sin embargo te dañan por cada lado. Quién dijo eras un roble, quién creó esa imagen de gigante, sola en el camino buscando la salida para no sentir más agonía de esas historias que maltrechan las heridas, jamás se curan por tanta insistencia en meter otros el dedo en la yaga, no cicatriza. Te oí decir - ojála todo explote y mientras tanto yo me iré apartando - pero será el mejor remedio? Quizás es por ello que aún soportas esa agonía constante que cada día te habla y, precisamente es por ella que quisieras marcharte, esconderte en la montaña, refugiada en las brasas de una chimenea, para escuchar su calma, para escuchar los pajaritos que tranquilos bajo el cielo azul cantan. Llevar la cámara y disparar a todo lo que pasa, sea objeto, persona o rama.
Y en la soledad de ese silencio, el silencio de tu casa, piensas por qué a ti todo te pasa, si no estuvieses sola no se atreverían con tu persona. Sonrisa en los labios y tristeza en el alma. Me canso de estar cansada, me agotan con tanta palabra, yo lo tapo, yo lo escondo pero ya no lo soporto. Llegas a casa después del atardecer, el sol se marcha y en el silencio de la noche duermes tranquila, mientras sueñas no te dañan, duerme mi niña duerme que en la ciudad ahora todo está en calma.

CLARO DE LUNA


Luna, luna viajera que transitas por mis llanuras. Cada vez que te pienso se me altera el pulso dentro y, con tanto repicar en mis venas mi circulación se acelera. Luna, luna llena, con su presencia navego por la cintura de su cuerpo bello redondeado y, sin quererlo voy y la siento. Todo tambalea en las horas de tu reinado e inquieta me veo siempre mientras pasas por mi costado. A mi vera, cerca cerquita cerca te tengo, sin remedio algo extraño se acontece pero te aseguro que si luego te vas no te echo de menos. Inquietante a la par que serena, dibujas en la noche tanta transparencia que todos los que te poseemos perdemos la razón y el uso. Por mi sangre corres, vas sin prisa y me envenenas. Me envenenas de tus hechizos...qué ocurrirá hoy con luna que me induce a todo cuánto no deseo. Hechicera malvada que con tanta frialdad transformas la gracia en rabia, si no estuvieses tan cercana todo lo que tendría sería calma. Y no sé si eso es excusa pero la conducta se me cambia por la malicia que iluminas cuando te disfrazas de tanta magia y, yo no quiero ser engañada, ni prefiero ser otra que no me encanta, tan sólo prefiero quedarme aquí sentada esperando a que te vayas. Influjo de luna que como cuentan las historias chinas cuando más llena está más intranquila se queda el alma.

DECEPCIÓN


Quiero estar allá arriba en la colina viendo el día pasar de lejos porque si me tienen que dañar prefiero no poseerlo.
En pocas horas todo se convierte en barro y en dos segundos las tornas se giran, de ser divino pasas a pisar el suelo descalzo y de repente te conviertes en humano. Tengo el sentimiento averiado, no funciona correctamente porque alguien lo ha tocado, me desmontó como si fuera un reloj viejo y consiguió repararme, pero luego me dejó transformándome como humano de carne y huesos. Después de un uso desmesurado caí como reloj viejo abandonado. Mis agujas hoy sienten que no quieren girar, sienten que prefieren no ver el tiempo pasar y ahora me he quedado parado. No hay Tic-tac, me quedé sin sonido de fondo, para qué me valen las horas si no quiero contarlas, para qué me vale la vida si hoy no la puedo escuchar.

De arriba a abajo con un golpecito caí de la nube, me convertí en escarabajo, otro bicho más en la faz de la tierra y, no digo que eso sea malo, sólo que con la decepción me quedé igual que otro ser humano más.

No, no bajaré de la colina hoy, dejaré el día pasar y detrás de un árbol me esconderé, inmóvil como un árbol bello, quizás de un haya, tranquilo y dando vida al bosque, donde las ardillas viajan sin tener que pisar asfalto, quizás así la decepción deje de habitar en mi interior.

INSPIRACIÓN



Que la luz de tu alma no se muera con la rutina de la vida, que las ilusiones no se conviertan en notas musicales silenciosas, que el poco afán por querer lucirse no haga que los demás dejemos de disfrutar de toda tu energía transmitida en arte. Que la nostalgia, las lágrimas, las sonrisas, los malos momentos y todos los buenos no dejen de inspirarte y, lo plasmes y, lo compartas con todos los que vivimos esperando que alguien nos muestre más de lo que una simple vida pueda dar. Regálame, regálales, al igual que nos regalas de vez en cuando esa sonrisa tan encantadora, sonrisa que no pasa desapercibida. Regálanos un pedazo de ti y algo que no sea constante pero dentro de la evidencia te debes a la constancia que no pido. Y recuerda una cosa, no te lo mando sólo te lo pido. Me inspiro en ti cuando te siento y, dentro muy dentro te siento ya, una en dos, gemelas, separadas por el tiempo unidas por el destido. Que este destino nos lleve a la inmortalidad con nuestras obras y, que las obras queden en el tiempo plasmando lo mejor que llevamos, dulces almas llenas de inspiración.

LE MIRO


Hoy le he vuelto a ver, a quién te preguntarás, al maestro de la seducción, en silencio le admiro porque de él no puedo hablar demasiado alto. En silencio sin darme cuenta le observo mientras escucho las mil historias que tiene, interesantes todas, es curioso mirarle mientras habla porque su vida está llena de cosas, con batallas que contar, con mundo recorrido con ganas aún de más y, con sus ojillos mira sin ningún tipo de malicia pero con sus gestos me habla todo lo que no se atreve a decir, lo calla por respeto, lo calla porque sé yo, pero mejor que lo calle ya que los dos en vacíos de palabras sabemos muy bien lo que sin palabras habló. Mi inspira toda la confianza angelical de un demonio, de un demonio que tienta y de un ángel en quién dejarse acunar. El ángel que no se dejó arrastrar por la perfección pero que puede llegar a ser perfecto. Con un toque de elegancia, tranquilo, a veces distraído me pregunto en qué mundo se habrá escondido, habla y mira todo, todo lo mira y habla, a veces está aquí y de golpe va allá. La música suena en su sexto sentido y pierde la noción del tiempo, no cuenta eso que más da, ocurre todo sin un reloj, minutos se convertirán en horas, de unas horas habrán resultado sólo unos minutos, calma y entrega, despacio pero profundo, busca o dejó de buscar. Su enigmático carácter se resuelve en el no contar y, es mejor así, intrigante sin ganas de serlo, con toda su humildad se destapa en mitad de las miradas, me sorprende de repente mirándome, quizás admirándome, yo intento hacer ver que no pasa nada pero mientras me atraviesa con la mirada me tambaleo y se me escapa algún gesto para distraerle, para que pierda la concentración hacia mi interior. Qué tratará de buscar con ese anclaje tan profundo hacia mis ojos, me inquieto y me pierdo pero me atrapa ese poder. La curiosidad mató al gato y gato soy yo hoy, moriré en el intento por curiosear?

SILENCIO



Contra todo pronóstico siento el silencio surcar. Ruidos en la ciudad que se pasean por aquí y allá atravesando en continuo movimiento. Desde mi ventana los puedo escuchar, pero sin más desaparecen cuando de silencios se abastecen los pensamientos que me llevan a otro lugar. Las flores de mayo aparecen en diciembre, las lluvias de abril quizás serán en agosto y, en los últimos días de la primavera perecerá inquieta, allí inmóvil, una flor que ha nacido en otro lugar. Viendo la vida pasar, sintiendo que hoy no está donde debe estar, se dejará llevar por las nuevas sensaciones de ese especial hogar. Está aquí, está allí, no importan las raíces porque en el rumbo del camino conocerá nuevos destinos. Se puede oler su miedo que aterrado se pregunta, sin motivo aparente, qué es lo que le impide poder dejar semillas que a otros quizás les hará brotar. La importancia de todo ello no reside más que en un pequeño esfuerzo de continuidad y, si no lo hay, sembrará sin contemplaciones con sus mejores intenciones, esos instantes que surgen en cada día sin esperar mucho más que ver otro nuevo amanecer. Disfrutando a cada instante pasará de un estado a otro dejando por fin de temer. Hoy está aquí, mañana allí, no es cuestión de preguntarse hacia dónde irá, tan solo sentir que en esa tierra, en la que no le tocó habitar, podrá contagiarse de constantes vitales nuevas que no pensó encontrar jamás.
Siento el silencio surcar, ruidos en la ciudad, pero a pesar de ello la serenidad me envuelve y, con ello no necesito mucho más. Cubrirme sutil con un manto que deje traspasar esas nuevas sensaciones que regalo y seguro algo me traerán.

LE BUSCO EN EL CIELO



No creo en nada que no pueda ver pero sin embargo dudo de todo lo que no se ve. Miro al cielo y le busco, un motivo me basta para poder poner los pies en el suelo y, a veces, con tanta decepción no puedo despegarlos. Cuánto pesa el tiempo sobre mi espalda, todo lleno de esperanzas que andan sueltas y se me escapan. Huyen de mi o de lo que soy, no sé, quizás no están y me las invento. Las nubes atraviesan ese firmamento inmenso y en la oscuridad de la noche se camuflan, pero no entiendo a dónde van si luego piensan regresar. Como algodón, como azúcar, a veces parecen de piedra, ahí quietas, otras agitan la vista de quién las mira, pero en ellas no veo más que simples posibles tormentas. Dudo incluso de su real existencia, seguro esconden secretos que no nos cuentan, dicen que la naturaleza es sabia y en su silencio a todos nos engañan.
Miro al cielo y busco, a ver que es lo que encuentro, dónde estás que no te veo, quiero mirarte porque te anhelo. Echo de menos tus ojos, tus manos acariciándome, tu voz diciendo que nada me ocurrirá, tus labios a veces de consuelo besándome como dulces caramelos. Regálame unos segundos porque te busco y no te puedo encontrar y, aunque ya hace años que no estás aún te sigo echando mucho de menos. Regálame al menos una sonrisa desde el cielo.